Productos Antiparasitarios
El mercado mundial de la salud animal se acerca a los 30.000 millones de euros al año, siendo los antiparasitarios (que actúan sobre endo o ectoparásitos) el segundo mayor segmento del mercado global de salud animal, constituyendo un 23% del total del mercado. Este es liderado por los productos biológicos, que componen un 30% del mercado total. Pese a que los productos antiparasitarios son una industria enorme a nivel global, han habido pocos avances en lo que respecta a nuevos productos en las últimas décadas. Una de las contadas excepciones del siglo XXI han sido las isoxazolinas, cuyo potencial no ha sido completamente estudiado. Las isoxazolinas son plaguicidas de una nueva clase química descubierta en la década de los 2000. Se han introducido en 2013 como antiparasitarios para perros contra pulgas y garrapatas, pero son eficaces contra muchos otros parásitos externos veterinarios y agrícolas. Las isoxazolinas son derivadas del isoxazol, y tienen un amplio espectro de acción contra insectos y ácaros. A su vez, estudios de laboratorio han mostrado eficacia contra moscas domésticas, mosquitos, larvas de califóridos, adultos de las garrapatas Rhipicephalus (Boophilus) microplus y ninfas de garrapatas blandas (Ornithodorus moubata), ácaros de las gallinas (Dermanyssus gallinae, Ornithonyssus silviarum). El mayor obstáculo que enfrentan los productos antiparasitarios es la gran resistencia que ofrecen las enfermedades, por lo que es necesario desarrollar nuevos productos que superen/rompan esa resistencia con nuevos modos de acción. Este problema es significativo, particularmente con respecto a la resistencia a los antihelmínticos en ovejas, cabras, vacas y caballos, aunque la gravedad difiere también según la ubicación geográfica. En comparación con el desarrollo de resistencia a los antibióticos en las bacterias, la resistencia a los antihelmínticos en los nematodos se han desarrollado relativamente lentamente en condiciones de campo: entre 4 y 10 años. Sin embargo, la resistencia se está generalizando porque relativamente pocos grupos químicamente diferentes de antihelmínticos se han introducido en los últimos tiempos. La mayoría de los antihelmínticos de uso común pertenecen a una de las cuatro clases químicas: benzimidazoles, imidazotiazoles, tetrahidropirimidinas y lactonas macrocíclicas; dentro donde todos los compuestos individuales actúan de manera similar. Para finalizar, es importante señalar que los últimos avances en esta materia indican que los esfuerzos deben estar puestos en desarrollar nuevas modalidades que además sean amigables con el entorno/medio ambiente. Este punto, está siendo extremadamente monitoreado ya que, es de fundamental importancia desarrollar nuevos antiparasitarios que en su proceso de fabricación y aplicación, cuiden al medio ambiente de contaminantes que son sumamente perjudiciales para la vida en la tierra. Fuente: Antiparasitics in Animal Health: Quo Vadis?